¿QUÉ SON LOS JOVENES DE MONTECRISTO? OLVIDO, PRESENTE O FUTURO.
La gran brecha social que se vive Montecristo, hace que la juventud tenga diferentes formas de vivir y enfrentar la realidad. Los chicos muchas veces se ven obligados a abandonar sus estudios para generar ingresos monetarios para la manutención de su familia o para costear sus gastos básicos de supervivencia. Muchos de ellos en trabajos que no les ofrecen una mínima garantía de progreso. De empleo en empleo de baja calidad se les va la juventud y la vida.
En
el caso de las mujeres jóvenes, a veces sin una
asesoría o educación sexual de parte de sus familias, quedan
embarazadas a temprana edad y el camino de la vida las hace
madurar de una forma acelerada. Ellas deben asumir una responsabilidad grande,
esto es la crianza de sus hijos, asumiendo un rol que les impide concentrarse en
su preparación intelectual.
Es
indudable que la educación es una herramienta de progreso que mantiene a los
jóvenes alejados del ocio, la educación es el progreso y el desarrollo, si pensamos
en futuro hay que educar a los jóvenes de Montecristo
En
otro lado, están los jóvenes de los estratos altos, en los que poco se ve
la violencia homicida debido a la formación y las garantías que el
entorno les ofrece. Con el dinero de sus familias, estos jóvenes estudian en
muy buenos colegios y universidades, luego hacen posgrados fuera del
país y al final tienen asegurado un gran puesto de trabajo y buena parte
de su futuro.
La
drogadicción cada año sube escala en nuestro municipio, que diremos del
embarazo en adolescentes y el consumo de bebidas embriagantes en menores de
edad, es difícil acabar este tipo de problemáticas, pero una gran
inyección económica en política pública para la juventud, entre otras
cosas, permita mejorar las escuelas, abrir universidades y ocupación de tiempo
libre permitirá en gran escala mitigar este tipo de problemáticas.
Mientras
no haya un cambio de parte todos, partiendo de nuestros mismos dirigentes,
seguiremos viendo el peso de la balanza inclinado hacia la desgracia. En
consecuencia, seguiremos viendo una sociedad sin esperanza de cambio, carente
de amor y un sin mañana para estos chicos que a diario mueren de
olvido y falta de oportunidades. Al final, la responsabilidad es de una
sociedad que los marginó y les ofreció pocas posibilidades para encontrar
la salida del hondo y oscuro hoyo de la pobreza y la desesperanza.
La cuestión es tratar de romper ese círculo vicioso que ha empujado a muchos jóvenes a una vida sin horizonte. Esto depende, en gran medida, de las garantías que les pueda ofrecer el Estado en cuanto a educación, salud y calidad.
Que lo haga por el futuro de las nuevas
generaciones.
Comentarios
Publicar un comentario